martes, 25 de febrero del 2020

3 de Febrero

3:27 pm
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Arribo a UNITEC muy temprano y mi primera actividad es dar la bienvenida a los nuevos estudiantes. Son muchachos y muchachas cuyas edades oscilan entre los 16 y los 18 años, seleccionados tras el curso introductorio y que a partir de hoy cursan en una Universidad reputada por sus exigencias y reconocida por su modelo de vanguardia. No vienen aquí a vaguear y van a tener que esforzarse para obtener un título nuestro.

Mientras camino hacia ellos recuerdo que el 3 de Febrero nació Antonio José de Sucre y Alcalá y con tal se conmemora su natalicio. Estudiante de bachillerato yo del Liceo Militar “Gran Mariscal de Ayacucho” y autoridad rectoral durante más de una década en la Universidad del mismo nombre, tengo mucho de que hablar del héroe epónimo.

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Les relato que huérfano a temprano edad, parte de la Cumana de su niñez a Caracas para cursar estudios de ingeniería. Vuelve muy joven para incorporarse como cadete a la compañía de Húsares Nobles de Fernando VII en la cual, por su extraordinario desempeño en 1810, a los 15 años es nombrado subteniente de milicias regladas de infantería. Por esos mismos días, el jueves santo, una poblada había forzado la renuncia del capitán general Emparan, iniciándose el tortuoso camino de la independencia de Venezuela. Meses más tarde, es ascendido a Teniente y designado comandante de ingenieros en Margarita cuando recién cumplía 17 anos.

Trasladado a Barcelona para dirigir un grupo de artilleros aparece como firmante de la junta de guerra que enfrenta los cruentos ataques del realista Monteverde. Capitulado Miranda y caída la primera república, a diferencia de muchos que se marchan al extranjero, Sucre se queda y crea a “Libertadores de Oriente” que a la orden de Santiago Mariño libraron numerosos combates manteniendo vivo el ideal independentista: tenía 18 años.

Sus 20 años de edad los celebra combatiendo en Maturín y con  21  es ascendido a Coronel. A los 22 es nombrado comandante de la provincia de Cumana y es entonces cuando se traslada a Guayana a ponerse la orden de El Libertador dando inicio a una relación que marcó a ambos. Bolívar llegó a considerar a Sucre su hijo dilecto y este en Bolívar vió más allá del líder a un padre al cual le guardó devoción y lealtad hasta su muerte.

En 1820, con 25 años, Sucre es General de Brigada y tras la Batalla de Carabobo va al sur para liderar las tropas que en Pichincha y Ayacucho sellaron la libertad de la Gran Colombia y Perú. Cumplidos 30 años, en el Alto Perú, el ya Gran Mariscal fundó la Republica de Bolívar –después Bolivia- de la cual fue Presidente.

Insistí a los nuevos estudiantes acerca de lo joven que Sucre alcanzó hitos relevantes y de cuanto podían lograr ellos si se lo proponían y empeñaban.

Para no quedarme en la historia patria, cité a dos jóvenes universitarios que recientemente cambiaron nuestra existencia: Bill Gates y Mark Zuckerberg quienes desde sus dormitorios en Harvard dieron vida a Microsoft y Facebook.

“Son ustedes”, finalicé, “esperanza de un mejor mañana pero solo si se forman, si se esfuerzan, si emprenden, si toman riesgos”. Y así lo creo.

Por: Luis Eduardo Martínez 

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