jueves, 12 de diciembre del 2019

Amazonas: grave emergencia

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Con el gravísimo incendio del Amazonas, el pulmón verde de nuestro planeta tierra se nos está yendo en fuego y largos humos negros. Aparentemente, los miles de kilómetros que separan Sao Paulo del Mato Grosso no escaparon a esta procesión: en pleno día las nubes estuvieron llenando espacios y calles abiertos hasta provocar en pleno día una oscuridad nocturna. La Amazonía brasileña, así como los espacios de la triple frontera – Bolivia, Paraguay, Brasil – se llenaron de pesadas nubes y estupor humano.

“Todos estamos hondamente preocupados por los grandes incendios que están devorando la Amazonía”, expresó esta misma semana el papa Francisco. Es justo reconocer que no le nació solamente ayer dicha preocupación. El día 15 de octubre de 2017, el pontífice puso de relieve su inquietud por esta inmensa región, habitada por centenares de etnias indígenas, y animada por otros tantos idiomas. ¿Cómo hoy transformar la invitación a vivir el evangelio, de conquista violenta que fue ayer, a palabra y estructuras de misericordia para el día de mañana?

La región amazónica es, de hecho, compleja. Su dificultad característica se firma, de inmediato, en la inmensidad territorial: 7 millones y medio de km cuadrados (ocho veces Venezuela), de los cuales 5 millones se encuentran en Brasil. Además, la gran diversidad cultural no ha logrado, hasta el día de hoy, encontrar una respuesta eficaz y adecuada. Desde los pueblos originarios, presentes en la Amazonía miles de años antes de la llegada de los europeos, hasta las complejas formaciones demográficas urbanas y rurales actuales, el desafío hoy sigue siendo de proporciones apenas posibles.

El Sínodo Amazónico propuesto por el papa se abrirá en octubre de este año. Es de una actualidad impresionante. El incendio aumenta trágicamente la pobreza de los pueblos indígenas. Se abre un compás de gran incertidumbre sobre su porvenir.

Una Iglesia realmente amazónica debe conquistar los corazones y las convicciones de todos. ¡Las nuestras! La suerte de millones de pobres se está jugando, hoy, en un clima de gran emergencia. Este pulmón de selvas y estos millones de hermanos pobres, son de vital importancia para salvar a todo nuestro planeta.

Por: Bruno Renaud

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