domingo, 17 de noviembre del 2019

Cannes cedió ante las presiones y premió al cine comprometido

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  • JUAN ANTONIO GONZÁLEZ

27/05/2019 01:00 am

La 72 edición del Festival Internacional de Cine de Cannes marcó una transición entre la muestra que lanzaba al mundo a los grandes autores del séptimo arte -lo que fue en sus inicios- y esa deslumbrante pasarela de estrellas que hizo de Cannes una sucursal francesa de las alfombras rojas de las temporadas de premios de Hollywood, en lo que se ha convertido.
El director surcoreano Bong Joon-ho (Daegu, 1969) no es un desconocido en aquellas vitrinas del cine mundial donde se valora de las películas su capacidad para registrar, sin intereses ocultos ni medias tintas, las realidades sociales y políticas de la contemporaneidad.
Autor de varios cortos premiados y de siete largometrajes, Joon-ho se dio a conocer a través de su participación en el Festival de San Sebastián, que le otorgó la Concha de Plata al Mejor Director por “Memorias de un asesino” (Salinui chueok, 2003). En Cannes, donde acaba de recibir la Palma de Oro por “Parásito”, estuvo nominado en la sección Una Cierta Mirada por la sobrecogedora película “Mother” (Madeo, 2009), sobre una mujer que busca desesperadamente al asesino de una joven, crimen por el que su hijo ha sido acusado.
Este año, el jurado del Festival de Cannes, presidido por el mexicano Alejandro González Iñárritu, decidió entregarle a Joon-ho el máximo trofeo de la muestra. Y es que, por lo que han escrito los periodistas encargados de cubrir el festival, “Parásito” es una tragicomedia nada convencional, pues en su subtexto refleja las tensiones de dos familias de niveles socioeconómicos opuestos.
Todos los integrantes de la familia de Gi Taek están sin trabajo. Sobreviven como pueden. Cuando el hijo mayor del clan comienza a recibir clases particulares en la casa de Park, de clase acomodada, entre ambas familias se establece una interacción que va de la solidaridad a la explotación, del agradecimiento a la envidia, de la dependencia a la dominación y del sano intercambio a la psicopatía. Todo ello lo cuenta Joon-ho con una muy bien aceitada mezcla de géneros que engrana comedia de situación, thriller, suspenso y drama.
De nada sirvieron las apariciones mediáticas de Almodóvar y compañía, que tuvieron que conformarse con que “Dolor y gloria” solo fuese premiada con el trofeo a Mejor Interpretación Masculina para Antonio Banderas. Tampoco prosperaron los shows de Tarantino y su equipo de “Érase una vez en Hollywood”, pues en esta ocasión, y como para salvar el honor perdido de Cannes, el jurado se decantó no por una obra de ecos intimistas o semi-biográficos, como la del realizador español, sino por una que mira con grandes dosis de cinismo y originalidad formal la división social que deviene del capitalismo. Claro, tampoco es que el ganador surcoreano plantee que el comunismo sea mejor; se limita a hablar de la sociedad que conoce.
En Cannes 2019 el triunfo fue de aquellos que no le dan la espalda a la realidad: de Bong Joon-ho, de la francosenegalesa Mati Diop, la primera mujer negra africana en competir por la Palma de Oro, por su filme “Atlántico”, sobre la migración; de Bacurau (Brasil) y “Los miserables” (Francia), que compartieron el Premio Especial del Jurado por poner el ojo en la resistencia social, y de los hermanos Jean-Luc y Pierre Dardenne, que abordan en “El joven Ahmed” el proceso de radicalización islamista de un muchacho de 13 años en la Bélgica de hoy.  //El Universal 

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