lunes, 13 de julio del 2020

Crónica: Conversaciones de autobús

2:02 pm
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“Nosotros estamos viviendo el legado de Chávez, el legado del comandante; rodilla en tierra y la barriga pegando del espinazo”, dice el chofer de la ruta 52 mientras conduce desde Viboral hasta el centro de Maturín.

 

Pedro’, como lo llamaremos, conversa con un hombre de avanzada edad que va sentado en el carburador del autobús “¿Tú crees que aquí no hay real para arreglar a Venezuela?, si tú limpias un lingote de oro y con lo que te queda en el pañito haces un mercado ¿No hay real? Claro que hay real”, dice sin apartar la vista de la carretera.

Detrás de él, el autobús va desbordado de personas, muchas de las cuales llevaban horas esperando por cualquier unidad de transporte público, vehículos que los pasajeros distinguen cuando pasan por La Cueva (estación de servicio de la avenida Alirio Ugarte Pelayo), incluso ‘Pedro’ saluda a algunos colegas.

Entre seis y ocho pasajeros están aglomerados en los dos escalones de la puerta, tres de ellos tienen solo cuatro dedos y medio pie dentro del autobús. Sin embargo, el colector parece hacer caso omiso a esta situación y continua gritando “Lleva, lleva” en cada parada “A 3.000 el pasaje dice cuando el autobús se detiene” y cobra antes de subir a los pasajeros.

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Pedro’, por su parte, continua absorto en la conversación que tiene con el anciano en el carburador “Aquí lo que hace falta es una guerra, para ver si esto se arregla o se termina de destruir”, le dice al hombre que habla de política y diplomacia “pero aquí nadie está pendiente de eso”, responde ‘Pedro’ “Lo único de lo que está pendiente la gente ahorita es de los bonos y del petro, de más nada”.

Los pasajeros escuchan, no sin murmurar su opinión “Ve cómo nos tienen”, dice uno cuando el autobús pasa por el Escorpión, “un país petrolero haciendo cola para echar gasolina”.

Política y religión son dos temas que causan controversia cada vez que son tocados en un autobús, debido a los diferentes puntos de vista que se pueden encontrar en estos vehículos; desde evangélicos hasta budistas, desde opositores hasta chavistas pasando por personas que no confían en ningún bando.

“Lleva, lleva”, dice el colector cuando ‘Pedro’ pasa por la parada de “El avión”, al frente del Palacio de Justicia, donde se sube una señora de tercera edad y dos hombres vestidos con camisas de manga larga “Con el favor de Dios, vamos a poder”, le dice la mujer a sus acompañantes mientras le pasa una carpeta a uno de ellos y, en voz baja, agradece al cielo el haberle “enviado” este autobús.

Por Elly Hernández 

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