jueves, 02 de abril del 2020

Crónica: Por una cucharada de helado

12:11 pm
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El niño abre la puerta y mira a los clientes enaltecido, como quien es dueño del mundo. Viste una camisa manga largas de cuadros algo gastada, unos pantalones que le quedan “brinca pozos” y una gorra donde se lee la palabra “Seguridad, esta última le hace sentir orgulloso.

Pablito”, como lo llamaremos en este relato, a los 6 años pide “trabajo” como vigilante en Barquilandia, heladería popular de la avenida Rivas de Maturín, donde cuida la puerta por algunas horas a cambio de un helado.

Son cerca de las  7 de la noche cuando “Pablito” entra a la sede principal de la heladería junto a otro niño un poco mayor pero menor astuto que lleva consigo una bolsa con algunos recortes de pollo y cuenta billetes de 500 bolívares de un fajo que nunca le alcanzará para costear los 55.000 bolívares que cuesta la barquilla más barata del establecimiento.

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Pablito” ve a su compañero, niega con la cabeza y lo mira con picardía. Como diciendo “mira y aprendese quita la gorra y lo invita a leer lo que dice, hecho esto se acerca al mostrador muy seguro de lo que hace e intercambia dos palabras con el encargado de despachar helado, un joven de escasos 20 años que porta el uniforme rojo de Barquilandia.

El joven le sonríe, le sirve un helado de una porción en un vaso pequeño y le dice “Pendiente de la puerta”, sitio donde “Pablito” se detiene a comerse su helado mientras “vigila” a quien entra y sale del establecimiento.

Su acompañante lo mira sorprendido e intenta hablar con el heladero con la misma seguridad que “Pablito” pero no lo logra y termina parado junto a la puerta “siguiendo las órdenes” de su astuto compañero mendingando de vez en cuando una cucharada de helado.

Mientras “Pablito” hace esto para conseguir darse un gusto, Barquilandia está abarrotada de niños de la misma edad que llegan de la mano de sus padres y se ponen al final de fila gritando “Quiero de tres porciones”, “De fresa”, “De chocolate”, “Con chispitas” y demás pretensiones que suben el precio del postre, el cual oscila entre 55 y 140 mil bolívares.

Por Elly Hernández 

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