viernes, 22 de noviembre del 2019

Desgobierno en llamas

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Al ver al continente sacudido por la violencia, las protestas y el saqueo, se hace evidente que estamos sentados sobre un barril de pólvora. Lo que ha sucedido en Chile, Ecuador, Perú, Bolivia y Haití ratifica que el estallido que viene en Venezuela es sólo cuestión de tiempo.

Para nadie es un secreto que un país que subsidia casi todo y que tiene un déficit fiscal de más de 20 puntos del PIB, muy pronto va a tener que sincerar aspectos vitales de su economía. Un ejemplo elocuente es el de la gasolina, si no se cobra sus costos mínimos, la operación se hace imposible y pronto incluso Caracas estará sin combustible. Tan solo su aumento significa un nuevo y duro golpe para todo el transporte de pasajeros y alimentos, generando la implosión que se incuba como olla de presión. Lo mismo pasa con el gas, el agua, la electricidad y bienes de primera necesidad. La cuenta regresiva ya comenzó y un régimen sin dinero va mermando en contenido y tiempo hasta las bolsas de comida CLAP, lo único que en este momento sostiene al desgobierno.

Un sueldo integral de Bs. 300.000 y unas pensiones de Bs. 150.000 no le alcanzan a nadie para vivir. Estamos hablando de unos quince y siete dólares mensuales. Cuando solo en comida se necesita mucho más del doble. Un empleado que gane el sueldo mínimo integral por lo tanto, cuenta con medio dólar diario, cuando el Banco Mundial determinó en octubre de 2015 que el umbral internacional de pobreza extrema es de 1,90 dólares por día. Estamos 1,40 dólares por debajo del diario que debería pagarse a un trabajador para garantizar al menos su sobrevivencia.

Según el Centro para la Documentación y Análisis de los Trabajadores (Cendas) una persona para alimentarse en Venezuela necesita a diario Bs. 124.146, o sea unos seis dólares. Estamos hablando de unos dos dólares por ración de comida, comiendo las tres veces en casa, y lo que gana promedio con los 0,50 de dólares al día decretados por el Ejecutivo son unos Bs. 10.000, presentando un déficit diario de cinco dólares con cincuenta céntimos.

Las cifras hablan por sí solas. La hiperinflación golpea sin piedad el bolsillo de todo aquel que no cuente con divisas, que son los únicos que pueden aguantar. Un gobierno de salvación nacional tiene que ocuparse de esto. Cambio o cambio. //OSCAR ARNAL

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