lunes, 06 de abril del 2020

“Diciembre es sinónimo de familia y me entristece no estar con la mía”

7:07 pm
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La diáspora venezolana que desde el 2017 se intensificó producto de la crisis económica y social, ha hecho que millones de familias se separen y sea en la época del compartir fraterno, cuando solo puedan darse un abrazo virtual.

Patricia Moreno, Ingeniero de Sistemas, quien desde enero de 2018 decidió emigrar a Chile junto a su esposo y su bebé de apenas seis meses, cuenta su experiencia al llegar a la nación sureña. Como muchos venezolanos, llegó sin suficiente dinero para alquilar una habitación, por lo que tuvo que dormir durante tres meses en la sala del apartamento de su mejor amigo en un colchón inflable.

-¿Qué fue lo más difícil de haber dejado Venezuela y luego llegar a un país del que sólo tiene algunas referencias?
-Lo más difícil fue haber dejado a mis papás, dejas de disfrutar los momentos con ellos y que no pudieran ver crecer a mi hija, su única nieta. Estoy en Chile, un país totalmente frío en comparación a mi cálido país, sus playas, su gente.

-Tener que empezar una nueva vida desde cero, ¿qué implicó para usted?
-Para mí fue valentía, valientes fuimos los tres al tener que separarnos tantas horas, dejar a mi hija con otra persona desde muy bebé, tener que hacer un trabajo totalmente distinto al que hacía en Venezuela. Los chilenos son un poco más callados y serios, nosotros somos más alegres, calurosos, hacemos mucha bulla. Pero sin duda, Dios ha puesto chilenos que han estado conmigo en las peores y en las mejores, excelentes y maravillosas personas.

-Le tocó ejercer otra disciplina distinta a su profesión, ¿qué significa para usted que luego del esfuerzo de estudiar una carrera que no es tan fácil, no pueda ejercerla?
-Al principio sentí frustración, me enfermé emocionalmente, porque después de tener un cargo de planificación de proyectos, me tocó ofrecer, café, limpiar baños, realizar todo lo que involucra limpieza en una peluquería, pero a su vez aprendí a lavar cabezas, peinar a clientas.

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-¿Le fue difícil poder adaptarse a un país con una cultura tan distinta a la de los venezolanos?
-Lo más difícil fue el frío (risas), sus playas frías, las personas son frías, pero son muy solidarias. Ellos son callados, pero muy explosivos, nosotros nos reímos hasta del mal que nos pasa. No entendían cuando yo hacía un chiste. Me tocó un equipo de trabajo que me lo dio todo al llegar aquí, me dio calor de familia, me dio amistad, estuvieron pendiente de mi familia. Cuando logré mudarme con mi familia, me regalaron todo, desde nevera, cocina, artículos de cocina, comida y aseo personal.

-¿Agradece esta experiencia que le permitió la vida?
-Agradezco porque me hizo ser mejor persona, me hizo madurar desde que decidí emigrar, ahora valoraré cada esfuerzo o trabajo que realiza cada persona en este mundo, porque todos somos necesarios. Todos los cargos son complementados, todos nos necesitamos, dependemos desde el que barre, el que lava los platos, la secretaria, el vigilante, todos somos necesarios y todo trabajo es digno mientras no sea robar.

-Sabemos que diciembre es la época en la que las familias aprovechan la navidad para celebrar juntos, ¿qué siente tener que pasar estas fechas lejos de sus seres más queridos?
-Para mí es el mes en que más triste estoy, porque no puedo abrazar y besar a fin de año a mi familia, las hallacas, las sopas, toda la familia se une, pero más allá de las comidas, es el compartir y estar todos juntos, celebrar en alegría, ya que es el mes en donde todos los venezolanos celebramos, hay reconciliación, unión familiar, es más que nada eso, la familia.

-Lamentablemente vemos que la situación en Venezuela parece no tener una solución a corto plazo, aún así ¿espera volver algún día al país que la vio nacer?
-Mira a mí me dicen hoy que Maduro renunció, lo sacaron o que ya no está en el poder, y créeme que rapidito compro el pasaje de vuelta, yo aunque sé que mi país está mal, soy muy terca y me quiero devolver todos los días de mi vida. Deseo ver y abrazar a mis papás, quiero que disfruten todas las ocurrencias y tremenduras que hace mi hija. Ellos no vieron cuando comenzó a caminar, cuando dijo su primera palabra.

¿Cómo no querer volver? si es mi país, es mi casa, en donde nunca me van a decir: anda vete a tu país, porque Venezuela es el mío.

-Aprovechando que estamos en navidad, ¿cuáles son sus deseos para Venezuela?
-Mi mayor deseo es que haya un cambio, no sólo de política, sino un cambio en todos los venezolanos que se han aprovechado de la situación para “joder” al otro, un cambio de militares, de policías, porque somos todos los que la tenemos hundida. Que exista paz, que el amor de Dios reine en todos nuestros corazones… Y yo… poder volver junto a mi familia. 

Por Jefferson Civira

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