viernes, 13 de diciembre del 2019

Efemérides/ Hace 238 años nació el maestro del Libertador Simón Bolívar

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Un día como hoy 29 de noviembre pero del año 1781, nació en la ciudad de Caracas, Andrés de Jesús María y José Bello López, el maestro del Libertador Simón Bolívar.

El hijo primogénito de Bartolomé Bello y Ana Antonia López, se convirtió con el tiempo en un polímata venezolano, y a su vez filósofo, poeta, traductor, filólogo, ensayista, educador, político y diplomático.

Bello fue considerado como uno de los humanistas más importantes de América, por haber realizado importantes contribuciones en innumerables campos del conocimiento.

En 1829 embarcó junto con su familia hacia Chile, contratado por el gobierno de dicho país, donde desarrolló grandes obras en el campo del derecho y las humanidades. En Santiago alcanzó a desempeñar cargos como senador y profesor, además de dirigir diversos periódicos locales.

De entre sus principales obras literarias, destacan la Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos (1847), obra de referencia aún hoy imprescindible para los estudios gramaticales, los Principios del derecho de gentes, el poema «Silva a la agricultura de la zona tórrida» y el ensayo Resumen de la Historia de Venezuela, entre otras.

Sus estudios

A la edad de 16 años comenzó sus estudios en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, graduándose tres años después como bachiller en artes, específicamente el 14 de junio de 1800.

Ese mismo, antes de su graduación, tuvo la oportunidad de recibir al naturalista alemán Alexander von Humboldt, quien venía acompañado de Aimé Bonpland, llevándolos a una escalada y exploración del Cerro El Ávila, lugar que separa la ciudad del Mar Caribe.

También realizó estudios inacabados de derecho y medicina, además, aprendió por su propia cuenta inglés y francés, y dio clases particulares, contándose el joven Simón Bolívar entre sus alumnos. Sus traducciones y adaptaciones de textos clásicos le dieron prestigio, y en 1802 ganó por concurso el rango de Oficial Segundo de Secretaría del gobierno colonial.

Participación

Como parte del bando revolucionario integró, junto con Luis López Méndez y Simón Bolívar, la primera misión diplomática a Londres, ciudad en que residió entre 1810 y 1829.

La corbeta en la cual viajaba la comisión llegó al puerto de Portmouth el 10 de julio de 1810, lugar desde el que se dirigieron hacia Londres con el fin de establecer contactos con miembros de las altas esferas británicas. La misión encomendada a Bello, Bolívar y López encuentra graves problemas para desarrollar su labor, puesto que la situación política había cambiado el eje de los intereses ingleses respecto de América.

Por un lado, la invasión napoleónica a España había acercado al Reino Unido con su tradicional enemigo, frente al peligro común que consistía Napoleón Bonaparte. Esto significó para el gobierno de Londres tener que ayudar a la causa hispana, otorgándole créditos y ayuda a la Junta Suprema Central que gobernaba en nombre del “cautivo” Fernando VII. Los intereses británicos con la independencia de las colonias españolas de América no iban más allá.

Con esos antecedentes, la delegación venezolana fue recibida por el canciller británico Richard Wellesley, hermano del Duque de Wellington, en cinco entrevistas no oficiales realizadas en su domicilio particular. La postura británica fue clara y desde el principio dieron a entender que en esos momentos, el apoyo político a la causa de la independencia era imposible y trataron de desviar las negociaciones hacia acuerdos comerciales más acordes con los intereses británicos, en un intento además de presionar a España para que les dejase comercia libremente con sus colonias. 

En esta época Bello empieza a desenvolverse dentro de la sociedad londinense, trabando una breve pero influyente amistad, durante el escaso tiempo que confluyeron en dicha ciudad, con Francisco de Miranda. Este aprovechó los amplios conocimientos de Bello para sumar a distintos actores a la causa. Miranda en aquella época residía bajo el amparo británico en Londres, con el fin de escapar de la constante persecución española, quien lo había convertido en uno de sus principales enemigos. Bolívar, López y Bello fueron recibidos por Miranda en su casa de Grafton Street, a donde concurrieron reiteradamente con el fin de acceder a las esferas de influencia que Miranda había desarrollado.

Sus matrimonios e hijos

En mayo de 1814 Bello contrajo matrimonio con la inglesa de 20 años Mary Ann Boyland. De esta unión nacen sus primeros tres hijos Carlos (1815), Francisco (1817) y Juan Pablo Antonio (1820). Su vida familiar se ve constantemente afectada por la falta de sustento, que intenta mejorar solicitando un empleo al gobierno de Cundinamarca, en 1815, y al de las Provincias Unidas del Río de la Plata, al año siguiente.

En esta época trabaría también amistad con el granadino Juan García del Río y, más importante aún para su futuro, conoció en 1819 al guatemalteco Antonio José de Irisarri, quien se había desempeñado como director supremo interino de Chile en 1814, y después de la independencia de Chile como canciller de la nueva República. Ese mismo año le escribió a Irisarri solicitándole ayuda, con el fin de ser contratado en la legación chilena en Londres. Tal designación demoró más de seis meses, aunque Bello logró finalmente ser designado para un empleo estable, como secretario de la legación en junio de 1822. Sus dificultades económicas terminaron con ese cargo.

Bello llegó a Chile en 1829, junto con su esposa Isabel Antonia Dunn, con quien había contraído matrimonio el 24 de febrero de 1824. Casado dos veces, Bello tuvo quince hijos, de los cuales vio morir a nueve —entre ellos: Francisco (1817-1845), Carlos Bello Boyland (1815-1854), Juan (1825-1860) y Emilio Bello Dunn (1845-1875)—. Manuel Antonio Tocornal, su sucesor en la rectoría de la Universidad de Chile, señaló:

Una conversación con el maestro, en la cual me contó que; cuando era muchacho, entró en el dormitorio de su madre y oyó una voz que salía del gran Crucifijo colgado sobre el lecho. La voz extrahumana anunciaba gloria, renombre, honores; y luego decía: “Pagarás todo esto con la muerte de los que engendres, que serán también espíritus nobles y dignos de alcanzar gloria”. Bello no era hombre capaz de creer en supercherías; pero cada vez que la muerte le arrebataba a alguno de sus hijos, repetía adolorido: “¡Ya me lo dijo el Cristo de Caracas!”.

Historia política

Su designación titular fue de Oficial Mayor del Ministerio de Hacienda, académico del Instituto Nacional y fue el fundador del Colegio de Santiago, rival del Liceo de Chile, creado por José Joaquín de Mora. Tuvo una importante participación en la actividad literaria y cultural en la llamada Sociedad Literaria de 1842. Ese mismo año, con la fundación de la nueva Universidad de Chile, se le otorgó el título de primer rector.

Colaboró en la edición del diario El Araucano entre 1840 y 1860, siendo el medio cultural de referencia casi obligatoria en aquella época. Participó en el debate y polémica sobre el carácter de la educación pública, junto con Domingo Faustino Sarmiento. En estos años, durante su estadía en Chile, publicó sus principales obras sobre gramática y derecho, y recibió distintos reconocimientos por tal labor, siendo el más importante el recibido en 1851, cuando fue nombrado miembro honorario de la Real Academia Española.

El Congreso Nacional le otorgó unánimemente la nacionalidad chilena, por gracia, el 17 de octubre de 1832.​ Sin embargo, este acuerdo no fue publicado en El Araucano, el diario oficial de la época. Posteriormente, en la edición del 7 de diciembre de 1832 de ese periódico, se publicó un «aviso oficial» que señaló: «Se han dado cartas de naturaleza á favor de don Benito Fernández Maqueira, de don Carlos Eduardo Mitchall, de don Victorino Garrido, de don Andrés Bello y de don Tomas Ovejero». En consecuencia, Andrés Bello no recibió la nacionalidad por gracia, sino que él la solicitó conforme al reglamento sobre la materia publicado el 9 de noviembre de 1832, tal como cualquier otro extranjero.

Se desempeñó como senador por la ciudad de Santiago entre 1837 y 1864. Fue el principal y casi exclusivo redactor del Código Civil chileno entre 1840 y 1855, considerado una de las obras más originales de la legislación americana. Entre su obra literaria, destaca su traducción libre de la Oración por todos, de Víctor Hugo,​ considerada por muchos la mejor poesía chilena del siglo XIX. Impulsor de la Universidad de Chile,​ fue designado su primer rector, cargo que desempeñó hasta su muerte.

Falleció en la ciudad de Santiago el 15 de octubre de 1865, y fue enterrado en el Cementerio General de dicha ciudad. Ignacio Domeyko señaló, para su funeral:

Dudaría la razón que en una sola vida, un solo hombre pudiera saber tanto, hacer tanto y amar tanto.
//Agencias

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