lunes, 06 de abril del 2020

El paso del tiempo y la navidad

11:34 am
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La verdad es que no somos una familia muy grande. Me refiero al núcleo que la mantiene latiendo. No se ofendan primos y sobrinos en segundos y terceros grados, y familia que he tratado muy poco, ustedes saben de qué estoy hablando.

El domingo mientras caminaba por el pasillo que me conduce a las voces que he venido escuchando y reconociendo a lo largo de toda mi vida familiar, se manifestó por primera vez la ausencia de una. A medida que iba saludando, la verdad me confrontó. Faltaba una voz, una altisonancia y unos ojos que eran los del amor.

Estas serán las primeras navidades sin mi tía Fifa. Y aquí lloro sintiéndome tonto por ejercer lo que siempre he considerado impropio de un espacio como este. Ventilar un duelo tan personal, cuando la muerte es algo que nos atraviesa a todos.

Entrar a la cocina y descubrir que no me esperarán buñuelos, esos buñuelos… es el vacío.

En noviembre una fuerza muy orgánica se puso en marcha y de repente me conseguí como el hacedor de mis propias hallacas. Mi madre no hacía sino hablar de mi abuela y mi tía en tiempo presente, “mi mamá dice que”, “a mi hermana no le gusta”. Ese tiempo presente me iluminó. Están vivas, me dije, en el punto de comino de la harina, en la picardía inagotable y la inquiriente manera de conducirte a la excelencia, porque la hallaca sabe, huele y se ve tan familiar como la inocente mirada de mi recién nacido sobrino. Esa hallaca que en mi familia es concebida como lo que debe ser, un pastel.

En mi familia, en estas navidades pesa una ausencia que me obliga a aceptar en una carne más propia que tendré que conformarme con su alma presente en las cosas que más amo de la Navidad.

Mis likes de noviembre

En momentos en los que la articulación de un pensamiento y una historia política pareciera estar en una cámara muy lenta, estos son los tuits que me hacen pensar en colectivo:

@yolandapantin: El poder de la palabra: “…una palabra tuya bastará para sanarme”.

@DanielSamperO: Ante tanta xenofobia contra los panas venezolanos, vale la pena repetir que quienes cometen saqueos lo hacen por ser vándalos, no por ser venezolanos; que uno es bueno o malo por su forma de comportarse, no por el lugar en que nació. Y que la mayoría de panas son buenas personas.

@lanegrapaz: Hagamos algo, les propongo, a mis areperos consentidos… Todos los días hagamos una arepa más, la rellenamos, la envolvemos lo más bonito posible y se la damos a la primera persona que creamos que la necesita. ¿Qué me dicen?

@natiniacos: Es posible descubrir dimensiones nuevas y más profundas del amor en la misma persona. Lo digo después de que mi hermana mayor me cuidara en un momento límite como nadie nunca me ha cuidado en la edad adulta.

@Mibelis: Preocupa que nuevas generaciones de políticos terminen despreciando el conocimiento en aras de un presunto pragmatismo al que, pareciera, le estorba la teoría. Grave asunto: la política es lenguaje, y el lenguaje no vive sin ideas. La acción política exige logos, palabra razonada.

@PetipuaSaturno: Me da dolor no haber conocido todo mi país antes de haberme ido de él.

@SocratesSerrano: Tengo amigos afuera que están mas cerca que nunca… y tengo amigos aquí que están en la inmensa distancia de su propio exilio…

@azparren1: Reinventarnos. Será necesario tener mucha sabiduría práctica, que implica humildad, paciencia y constancia. //Jonathan Reverol 

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