domingo, 08 de diciembre del 2019

Héroes de la resistencia civil venezolana en el exterior

4:25 pm
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La censura, la crisis económica y la intermitencia del servicio de energía no han sido limitantes para que dentro y fuera de Venezuela se levanten voces de mujeres y hombres que defienden los derechos humanos y traen esperanza a quienes día a día hacen parte de la resistencia civil.

A pesar de estar bajo medidas cautelares –que le profirió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos– y verse obligado a tener estrictos protocolos de seguridad, Rafael Uzcátegui está salvando la memoria cultural de su país, al mismo tiempo que intercambia medicamentos a través de la iniciativa Música por Medicina.

Este proyecto responde a la necesidad de establecer diálogos con los jóvenes que salen a las calles a protestar en contra del gobierno. En la música y en los libros, Uzcátegui encontró la manera de apoyar la producción artística local –que pasa por un difícil momento–, fomentar las cadenas ilegales de entrega de medicamentos y recompensar la solidaridad de los donantes, que en su mayoría son personas que fallecen y dejan medicamentos a medio usar.

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De la mano de 12 artistas venezolanos, esta iniciativa realizó dos producciones musicales: Música por Medicina y Rock contra la dictadura. Ahora el desafío está en proteger a toda costa la memoria cultural venezolana, que se ve perjudicada por la pérdida y el deterioro de los archivos físicos. Y aunque no ha sido nada fácil, pues la censura es pan de cada día y cada vez son menos las imprentas en Venezuela, Rafael Uzcátegui lidera la producción de una trilogía de libros que atesora la historia de la música punk, el reggae y el rock en su país.

“Cada vez que un músico canta sobre el malestar de comunidades vulnerables o que un artista se expresa a través de su arte, estos son potenciales aliados en esta causa de derechos humanos”, dice este héroe venezolano, coordinador general de la ONG Provea.

Dentro de su batalla social, Uzcátegui también está comprometido con atacar la normalización de la crisis, pues como él lo dice: “En algún momento para los venezolanos era normal que no hubiera medicamentos, por lo que dejó de ser de interés público. Debemos encontrar la forma de mantener la conversación pública, la denuncia, la organización y la movilización sobre el tema. No podemos acostumbrarnos a esto”.

Este periodista, sociólogo y editor independiente lucha desde Caracas para crear mejores condiciones a las organizaciones jóvenes del país, con acciones como donarles teléfonos, financiar actividades sociales, ofrecer talleres prácticos y generar espacios de resiliencia en los que los líderes puedan encontrarse y compartir sus experiencias.

“Estos espacios ahora son muy importantes porque tenemos que darnos ánimo nosotros para poder darles ánimos a otros”, cuenta.

Fuera de Venezuela también hay héroes luchando por un cambio dentro de su país. Guayana Páez Acosta es un ejemplo de compromiso, fuerza y proactividad. Desde Athena, un laboratorio para el cambio social que fundó en 2017, asesora y promueve la creación de empresas comprometidas con generar un impacto social y ambiental.

Por eso ha recorrido Latinoamérica sumando esfuerzos de organizaciones que quieren apoyar a su país en medio de la crisis que afronta. “Para construir la Venezuela del futuro necesitamos tener un sector privado comprometido, que no se vea solamente como generador de ingresos económicos para los dueños de las empresas, sino que también genere un impacto positivo social y ambiental”, afirma la filántropa.

Su esfuerzo se extiende por medio del grupo de filantropía latinoamericana y la iniciativa Escalando Soluciones para el Cambio Sistémico. Desde su experiencia en ambas organizaciones, Páez recoge recomendaciones para realizar procesos efectivos de colaboración, que luego comparte con líderes y activistas venezolanos.

“Creo que también hay que dar visibilización a esas historias de esperanza, de cambio, de trabajo que se ve recompensado. Eso es un desafío de los que estamos afuera y queremos ayudar. Debemos contagiarlos con una energía de que esto es posible”, asegura.

El mensaje que lleva por la región es claro: “Todos somos filántropos potenciales. Necesitamos sumar esfuerzos. El apoyo que la región pueda dar desde la experiencia que cada país tiene es súper bienvenido. Es importante entender que es un drama que ahora está pasando en Venezuela, pero en otros momentos históricos pasó en Chile, Colombia, Perú, y está afectando a toda la región”, relata.

Actualmente, el número de inmigrantes y refugiados venezolanos, según la Agencia de la ONU para los Refugiados, supera los 4,5 millones. En 2018, diariamente 5.000 venezolanos abandonaron su país.

Entre los venezolanos que decidieron no irse de su país se encuentra Nelson Freitez. Desde Lara, coordina la red de Derechos Humanos de su estado, integrada por 17 organizaciones que atienden distintos tipos de derechos.

Durante los últimos meses, Freitez hizo parte del comité que realizó un diagnóstico de la situación actual de 122 organizaciones de Derechos Humanos en 17 estados del país. Y aunque la situación no es alentadora, él trabaja por visibilizar riesgos y amenazas que sufren los líderes sociales en medio de lo que cataloga como “una de las etapas más difíciles en relación con los limitantes para la acción de las organizaciones”.

Esto no es todo. A pesar de ser un profesor jubilado, Freitez continúa coordinando la Cátedra de Derechos Humanos de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado. Pero irónicamente no puede dictarla dentro de las instalaciones de la institución pues, al ser una universidad pública, ha sufrido el “acoso del régimen (…). Los mínimos recursos que recibe son para el pago del personal, pero no recibe recursos para temas como la vigilancia, por lo que ha sido saqueada en varias oportunidades”.

Esta cátedra la realiza con las víctimas de la crisis, tanto aquellos que enfrentaron el asesinato de sus familiares en protestas como “los afectados por los ajusticiamientos extrajudiciales crecientes por parte de los organismos de seguridad del Estado”.

A pesar de todas las adversidades, este sociólogo y doctor en Estudios de Desarrollo se esfuerza por buscar nuevos lenguajes para expresar las denuncias, “ya que la presencia en el espacio público está restringida y criminalizada, entonces hemos usado lenguajes como el arte, las formas expresivas, la narración y las imágenes”.

La migración

De los migrantes y refugiados venezolanos, más de 80% ha sido acogido en países de Latinoamérica, según cifras de Acnur. De estos, 1,4 millones de personas han llegado hasta las fronteras de Colombia; 768.000, hasta Perú, y 288.000, a Chile.

Dentro de esta cifra se encuentra el caso de la maestra de música Reymar Perdomo, quien en medio de la situación más difícil de su vida se sumó a la lista de héroes que alzan la voz por su país. Se volvió viral en redes sociales, gracias a su canción Me fui, en la que narra su migración de Venezuela a Perú.

La falta de medicinas, la crisis económica y el deseo de cumplir sus sueños fueron detonantes para migrar. Sus niños, como llama a sus estudiantes en Venezuela, revivieron su esperanza y le recordaron que no podía inspirarlos a cumplir sus sueños cuando los suyos estaban destruidos, “por no tener la valentía de hacer un cambio para tu vida”, relata Perdomo.

Sin pensar lo que pasaría después de salir del país, esta mujer se enfrentó a largas caminatas, horas sin comer y muchas más horas de viaje. En Lima debió enfrentarse a la xenofobia, a dormir en el piso y a cantar en buses y plazas. Según ella, “toda esa historia hizo que agarrara un papel para desahogarme y limpiarme”. Una servilleta que sacó de la basura y un lapicero que llevaba con ella fueron las herramientas para escribir su canción Me fui, que hoy se escucha alrededor de la región e inspira a los migrantes venezolanos.

“Nunca pensé que mi historia de vida sería un mensaje importante, lo hice para desahogarme de todas las cosas que me pasaban en ese momento”, dice.

Desde allí su vida cambió. El periodista y youtuber Daniel Samper Ospina invitó a Reymar Perdomo a visitar Colombia y fue aquí donde se enteró de la colaboración de 16 artistas latinos que se sumaron para apoyar su canción, a la que ella llama un “himno de esperanza, empoderamiento, pero a la vez de lucha y resistencia”.

La viralización de su tema hizo que se convirtiera en una abanderada de la causa venezolana, lo que para ella es un honor y una responsabilidad, pues quiere “ser siempre de las migrantes que aportan, que tienen cosas positivas que hacer por los suyos y por el mundo entero”.

Ahora, junto a Samper Ospina, promociona el Challenge por Venezuela, un reto que invita a los colombianos a realizar acciones positivas por un venezolano, como darle un abrazo o brindarle un plato de comida. Además, está formando su propia escuela de música en Bogotá junto con profesores venezolanos y realiza enlaces con organizaciones internacionales interesadas en apoyar a los migrantes venezolanos.

Aunque en su caso la migración le dio un cambio drástico a su vida, Perdomo rescata la importancia de quienes siguen en su país defendiendo la sociedad civil: “Hacer acciones humanitarias es un asunto de guerreros, yo estoy muy conmovida con que realmente hay gente intentando cambiar a Venezuela. No me queda más que darles un aplauso y decirles que aquí estoy para apoyar en lo que se pueda”.

Enlaza Venezuela

La crisis que atraviesa Venezuela y la migración sin precedentes pone en el panorama a voceros y activistas de los derechos humanos que siguen resistiendo y creando estrategias para apoyar a sus compatriotas.

Esto motivó al Centro de Estudio de Derecho, Justicia y Sociedad, DeJusticia, a crear y liderar Enlaza Venezuela, una iniciativa para visibilizar organizaciones venezolanas que tienen propuestas innovadoras en temas de derechos humanos en ese país.

El pasado 2 de octubre, el Museo de Arte Moderno de Bogotá recibió a líderes, colaboradores y activistas que son parte de esta resistencia dentro y fuera de Venezuela. Las 15 organizaciones seleccionadas presentaron sus innovadores proyectos de educación, cultura, litigio e incidencia que movilizan a miles de personas en Venezuela. //ElNacional

 

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