jueves, 23 de enero del 2020

La mañana que Glendys, sus dos hijos y sobrino no despertaron

7:53 pm
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Era muy buena madre, por eso Dios le permitió irse con sus dos hijos y que ellos no quedaran en manos de su padre”, contó una tía de Glendys Carolina Rengel (23). Un extraño silencio marcó el inicio de la mañana del lunes 25 de noviembre en el sector popular Francisco de Miranda, al oeste del estado Monagas; aconteció que durante la madrugada una mujer fue asesinada a puñaladas y tres niños degollados.

Un joven, no mayor de 30 años, llegó al final de la calle 3, tocando la puerta de una casa sin número y de rejas negras; buscaba a Glendys, su prima, para sacar el pescado que como de costumbre vendían en el mercado de Punta de Mata, municipio Ezequiel Zamora.

Nadie salió a atenderlo, todo parecía estar bien, pero algo extraño sucedía, una helada brisa salía de la casa; nadie había visto pasar a la joven madre de 2 niños, uno de 2 y otro de 4 añitos, llevar a las criaturas a la escuela, a pocas cuadras de donde vivían.

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No convencido con las respuestas de la gente, el pariente decide ponerse en contacto con uno de sus tíos, residente de la misma zona para confirmar que todo estuviera normal.

Una niña como de cuatro años fue cargada en brazos y por uno de los huecos de la puerta principal la pasaron para que revisara la casa. “Hay mucha sangre, hay mucha sangre”, gritó despavorida la menor, al mismo tiempo que pedía ayuda porque una tragedia había ocurrido en el último cuarto.

Hilos de sangre salpicaban las paredes, techos y piso del lugar; nadie durante la noche y madrugada escuchó ruidos extraños que les alertara sobre la tragedia.

“Un amargo momento vivimos. Muchas preguntas y pocas respuestas”, contó la pariente directa de Glendys.

Ignacio Junior Solórzano (4) y José Gregorio Castillo de 11 yacían cerca de la puerta de la habitación en un pozo de sangre que salía de sus cuellos, mientras que en la cama, se encontraban los cuerpos de Aarón Alexander Solórzano de 2, junto a su madre Glendys Carolina Rangel Aponte (23).

Hechos.

La noche del domingo 24, familiares y allegados de Glendys observaron a varias personas reunidas desde temprano en la residencia, como a veces pasaba, para compartir un almuerzo o simplemente conversar. Entre la visita se encontraba Mercedes Del Valle Benavides Campos de 57 años (su ex suegra), junto a José Ignacio Solórzano Benavides de 26 años (ex pareja) y otros más.

Culminada la reunión, “al parecer ese demonio se quedó en la casa que por muchos años compartió con
Glendys, no sabemos por donde pasó, porque la única puerta que quedó abierta fue la del patio”, relató la fuente.

A eso de las 4:30 am, José Ignacio aprovechó que todos dormían para introducirse en el cuarto, presuntamente discutió con Glendys, el motivo habría sido por sus celos enfermizos, puesto que se negaba a aceptar la ruptura de su relación de hace años. El hombre con obsesión compulsiva sorprendió a la madre de sus dos hijos con un cuchillo que llevaba en sus manos, agrediéndola en varias oportunidades hasta causarle la muerte.

“Ése es un demonio que vino a desgraciarnos la vida. No le importó que fueran sus propios hijos, ellos son inocentes de todo”, agregó la pariente llena de impotencia por lo ocurrido.

Y es que a José Ignacio no le bastó con asesinar a Glendys, sino que también degolló a Ignacio Junior y Aarón (sus hijos) y a un primito de los niños. Al parecer huyó por el patio de la casa, puesto que ni cerraduras ni ventanas mostraban signos de forcejeo.

El sobrinito estaba de visita. La misma noche del domingo, una pariente de Glendys dejó en esa casa a José Gregorio (11), para que compartiera con sus primitos Ignacio Junior y Aarón Alexander, “su hermanita se salvó porque Glendys le dijo que no la dejara porque era muy tremenda, sino también la matan”, explicó la deuda.

No quiso entregar a sus hijos

“En varias oportunidades la mamá de José Ignacio nos expresó que quería quedarse con los niños, pero ella nunca quiso entregárselos porque estaba pendiente de sus estudios”, narró la tía de Rangel.

“Glendys estaba pendiente de sus niños, trabajaba duro en el mercado para que no les faltara nada, estaban limpiecitos y gorditos. Ella decidió echar para adelante con ellos”.

Violencia en silencio.

Vecinos y parientes de Glendys hicieron entender que la muchacha fue víctima de agresión por parte de Solórzano Benavides, “ya basta de tanta violencia en silencio.

Queremos justicia para esa madre con sus dos hijos”. La manutención de los niños muchas veces era el detonante de airadas discusiones entre Glendys y José, él se negaba muchas veces a cumplir con el alimento y ropa para sus hijos.

“A veces ella no llevaba los niños al Simoncito porque no tenía para darles de comer, el papá no le pasaba dinero. Por eso ella comenzó a trabajar”. //Omar Padrón

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