lunes, 03 de agosto del 2020

Mas pobres cada día

1:47 pm
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En 1991 el Banco Mundial estableció en 1 dólar de ingresos por día el límite de la pobreza extrema o indigencia entendiendo como tal aquella situación donde ni siquiera se puede adquirir los alimentos necesarios para sobrevivir. Hoy, ajustando por inflación, el límite se ubica en 1.25 dólares de ingresos por día.

 

Al cierre del viernes pasado, 23 de agosto, el precio de venta del dólar oficial –según el Banco Central de Venezuela- era de 16,042 soberanos con lo que los millones de venezolanos que ganan solo el salario mínimo recibirían por mes 2,49 dólares y al día 8 centavos de dólar, 16 veces menos que el ingreso de indigente.

Para que entendamos hasta donde hemos caído, el salario mínimo en Haití, un país que hasta hace poco era para tantos de nosotros un referente de miseria, es de 70 dólares al mes, o sea 28 vecesmás que el nuestro, y que conste que los precios son incluso menores que los locales.

Pudiéramos seguir haciendo números y comparaciones pero para entender el drama del empobrecimiento colectivo no se requieren de sofisticados modelos matemáticos sino de ver a nuestro alrededor.

Viajando de Caracas a Maturín nos detenemos en El Guapetón para poner gasolina y comer algo. Moscas por doquier, suciedad, descuidado ambiente, unos pocos rellenos para unas arepas cada vez más escuálidas: pido una de mechada y una malta y me cobran casi 50,000 soberanos. Digo en voz alta “más de un mes de trabajo de muchos” a lo que me responden la de la caja: “un cartón de huevos”.

¿Y si hablamos de un kilo de queso? ¿O de carne? ¿O de un pollo? “Ya me están saliendo escamas de tanto comer sardinas” me comenta un conocido en el mercado mientras me enseña una bolsa con tres kilos quejándose: “aquí está mi quincena de la alcaldía”.  Muy cerca veo sobre una mesa lo que era impensable tiempo atrás: dedales de sal, azúcar, café, tetas de aceite, pedacitos de margarina, en un menudeo que bien retrata lo poco que los venezolanos pueden llevar a casa.

¿Y cuándo se trata de medicinas? ¿Cuántas colas en un banco en procura de sacar efectivo por la pensión debe un abuelo hacer para comprar Losartan?

En días terminarán las vacaciones escolares: ¿Y qué se hará con los uniformes de los muchachos? ¿Y los útiles? Es muy alta la deserción en escuelas, liceos y también universidades pero es de prever que aumente aún más para el nuevo año. ¿Cuántos sacrificios tendrán que hacer las familias venezolanos para que sus hijos estudien?

Recuerdo el coro de una vieja canción de Ali Primera, que llamaba a revolución en tiempos que ahora extrañamos” “No basta rezar”. Bien apropiada ahora aunque pudiera agregar más: “No basta rezar”, “No basta quejarse”, “No basta twittear”, hace falta mucho esfuerzo para construir la Venezuela que merecemos.

Y en la tarea que se tiene por delante, no son los políticos, o los de oposición los únicos responsables, somos todos, absolutamente todos, los que haremos posible el cambio que anhelamos que de no alcanzarse solo hará mas pobres cada día.

Por: Luis Eduardo Martínez

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