viernes, 14 de agosto del 2020

Maturín tiene el tanque vacío

3:38 pm
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Pupitres vacíos, escritorios sin empleados, paradas llenas y personas caminando; eso es lo que genera la escasez de gasolina en Monagas: un estado parcialmente paralizado ante la imposibilidad de transportarse.

 

“De cinco carros hay dos trabajando”, afirma un colector de la ruta 52 conocido como “Mataburro”, los demás están en el Escorpión o la Cueva (estaciones de servicio de la avenida Alirio Ugarte Pelayo) esperando para llenar el tanque.

En promedio un transportista con “palanca” pasa, al menos, dos horas en una cola de gasolina; quienes no tienen esa suerte pueden perder desde cinco horas hasta un día de trabajo a las puertas de una estación de servicio y eso, sin la certeza de que podrá surtir, ya que, en muchos casos el combustible se acaba al mediodía.

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¿Y los que sí están trabajando?

Con solo la mitad de la flota terrestre en la calle, algunos choferes se aprovechan para cobrar más de lo establecido en los tabuladores que, por orden del Instituto de Transporte y Tránsito Terrestre, mantienen pegados en el vidrio.

“Descaradamente cobran 4mil bolívares cuando el papel dice que el pasaje cuesta 2mil”, dice Zulay Romero, usuaria de la ruta 62.

Hay casos puntuales donde los choferes de los carritos por puestos cobran hasta 8mil bolívares, esto en las rutas largas como San Jaime o Las Cayenas. Mientras que los autobuseros se mantienen en el orden de los 5mil bolívares en la misma zona.

En algunos sectores esto ha generado una proliferación de “pisteros”, famosos en ciudades más grandes como Guayana o Valencia; donde vehículos particulares pasan por las paradas de transporte público diciendo “centro, centro”, cobrando una cuota que nadie regula, en lo que se podría denominar “taxis por puestos”.

Los taxis están desaparecidos

La escasez de gasolina ha vuelto salir de casa una odisea para quienes no cuentan con vehículo particular.

Quienes hacían de taxistas y de por sí tenían pocos clientes debido a la escasez de efectivo, prefieren utilizar los vehículos para uso personal y solo en ocasiones especiales porque “lo que pueda cobrar por una carrerita no me devuelve el tiempo que pierdo en una cola de gasolina ni me alcanza para pagar un caucho del carro”.

¿Y las mototaxis?

También en la cola. Las motos hacen fila a parte pero también deben esperar varias horas para poder abastecer su tanque de poco litros.

Muchos de los choferes que esperan para llenar su moto, portan el distintivo chaleco anaranjado que ostentan los mototaxistas.

La ciudad está paralizada. 

Por Elly Hernández 

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