martes, 23 de julio del 2019

Infancia interrumpida por la prostitución

8:58 pm
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Pesadas lágrimas corrían por sus mejillas mientras unas manos robustas la secaban al estrujar su enrojecido rostro. Obligada por padre y abuela, una menor de 15 años de edad, cambió sus muñecas de trapos y barbie para acostarse con varios hombres y que estos pudieran lucrarse.

No tenía otra escapatoria que complacer las exigencias de sus cuidadores, se convirtió en mujer de repente, expuesta a contraer enfermedades de transmisión sexual, maltratos y agresiones físicas.

Después de ser liberada del poder de sus familiares, la menor fue llevada a una casa de abrigo en Maturín, pues, la Fiscalía del Ministerio Público declinó a favor de la menor, enviándola a un albergue.

Las pesadillas son constantes, cada noche al recostar su cabeza sobre la almohada, el peso de los hombres sobre su cuerpo satisfaciendo su deseo le producen insomnio, a tal punto de no querer existir.

Su adolescencia y pubertad tomó otro rumbo diferente al de cualquier muchacha de su edad, como compartir con sus amigas, estudiar, ir al parque, al cine y los quehaceres del hogar.
Tanto su padre como la dama le conseguían clientes para ellos poder tener una vida cómoda, llena de lujos y placeres con el dinero mal habido.

Estos proxenetas fueron detenidos luego de ser confirmados los constantes abusos del cual era objeto la muchacha.

El pasado miércoles, esta joven llegó al refugio Sofía Imber de Coronel, en Juanico según fuentes extraoficiales.
Un taxista le “ponchaba” los clientes.

Otro hecho que causó conomición fue el comienzo de las averiguaciones de un homicidio en un reconocido local nocturno del sector Costo Arriba, parroquia Boquerón de esta misma ciudad; detectives de la Policía Científica se encontraron que ese lugar funcionaba como antro para la trata de menores de edad.

Tres muchachitas, de edades comprendidas entre 12, 15 y 17 años, ejercían el oficio de prostitución libremente; altos tacones, piezas de ropas cortas y exagerados maquillajes disfrazaban la niñez de estas muchachas.

Llegaron al negocio con ofertas bastantes ambiciosas, conseguirían dinero fácil y rápido y en una sola noche para así obtener los lujos que añoraban mientras vivían bajo el cuidado de sus padres. Carlos Luis Palomo de 33 años, utilizaba su vehículo para captar a las pequeñas, generalmente les “montaba el ojo” mientras prestaba servicios de taxi en la ciudad; eran jovencitas, delgadas, cara bonita y de contextura promedio. La necesidad de estas niñas las hacía doblegar los principios inculcados por sus progenitores, prestaban servicios sexuales por conveniencia.

Oscar Luis Coelo (50) dueño del bar, junto a su hijo Cristhian José Coelo de 24 años le daban residencia en el club, establecían pautas de trabajo, la comisión que debían recibir en forma de pago por alojamiento y alimentación durante su estadía en aquel lugar.

¿Donde están sus padres?, es la pregunta que hasta el momento no ha tenido respuesta, presuntamente abandonan sus hogares para incursionar en este mundo.
El día que ocurrió la tragedia en el local, todo se vino abajo, los funcionarios consiguieron en el sitio durante las experticias de campo, pertenencias de estas niñas, y al explicar la procedencia de las mismas, confesaron lo que ocurría al caer la noche.

Estos tres hombres fueron detenidos el pasado 23 de junio, según información suministrada por el director estadal del Cicpc, comisario general José Castellanos.
Favores sexuales por un pollo horneado.

Al momento de pagar, se miran a la cara, veían a quienes tenían cerca, bajaron el tono de voz para ofréceles a los dueños de una pollera frente a la plaza Piar, cancelar la comida por uno de los cuatro niños que las acompañaban, tenían en su poder uno de dos, tres y seis añitos. Cuando llegaron al local el compartir de Leisly Albanis Changir Matos (31) y Michel Carolina Micel Bastardo (24) era normal como de cualquier otro cliente. Las féminas provenían del estado Guárico se encontraban en Maturín de paso, pero el 29 de agosto por la noche las atraparon. Al parecer formaban parte de una red de tráfico de menores y tenían intenciones de llevarse a los pequeños a otra región del país para iniciarlos en la prostitución, convirtiéndolos en esclavos del negocio sucio.

Tenían aspectos de ser niños de condiciones vulnerables, su ropita estaba desgastada, las uñas de las manos llena de tierra y su mirada perdida; no guardaban ningún parentesco con éstas, por tanto pasaron a manos del cuidado de la Ley Orgánica de Protección del Niño Niña y Adolescente (Lopnna).
A la vista de todos.

El sitio no era el más adecuado, pero lo único que les importaba era hacer dinero. En el mercado de Los Bloques, una mujer domina un grupo de niños y adolescentes, los tipos la buscan, y luego caminan de la mano con uno de los menores hasta los baños.

El cliente abría la puerta del lugar subiéndose el cierre del pantalón mientras la niña se limpiaba la boca y arreglaba su cabello, luego cada quien agarraba un camino diferente, pero la joven esperaba el próximo cliente para practicarle actos lascivos. La red de trata fue desmantelada por efectivos de la Zona Operativa de Defensa Integral (ZODI), durante un operativo de seguridad en el mercado en julio del 2018. //Omar Padrón 

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