miércoles, 24 de abril del 2019

El suceso mayor

12:04 pm
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Escribo desde el Hospital Militar Carlos Arvelo, donde estoy ingresado desde el sábado 9, y aunque aún no estoy del todo recuperado, a pesar de mi aislamiento e incomunicación la información recogida sobre lo sucedido esta semana con el sabotaje eléctrico, me permite calificar el hecho, como un indudable intento de derrocar el gobierno del presidente Nicolás Maduro. Una situación como la padecida por toda la población venezolana, de haberse suscitado en cualquier otro país de América Latina, no habría sido soportada por sus gobernantes, tales han sido sus efectos y su magnitud.

Imagínense nada más que la energía eléctrica y el agua se suspendieran por tres o cuatro días, y que una familia de cuatro hijos quedara incomunicada con uno de los muchachos hospitalizado, sin internet ni teléfono, y sin acceso a auxilio alguno. Eso y mucho más lo sufrió el país entero.

De lo escuchado en el hospital entre las enfermeras, deduzco que hubo tres tipos de posiciones ante la responsabilidad de los hechos ocurridos. Una de ellas atribuye la culpabilidad a los “escuálidos de m…”. Otra posición adjudica la responsabilidad, con diferentes matices, a la gente del gobierno. Y un tercer grupo, tajantemente culpabilizó al imperialismo norteamericano.

Cuando se culpabiliza a la CIA de cualquier ataque de grandes proporciones que ocurra en el mundo, suelo guardar mis reservas. Sin embargo, en esta ocasión no tengo dudas de su participación directa en este atentado contra nuestro país.

Hace poco leí un libro titulado “El legado de la CIA”, donde se cuenta su capacidad y las magnitudes de los hechos en los cuales ha estado involucrada. Se trata del primer servicio secreto del mundo, seguido por el Mossad sionista, la KGB rusa y el G2 cubano. Todas las evidencias mostradas por el gobierno acerca de lo certero y artero del ataque, validado ampliamente mediante los mensajes y declaraciones de los más altos funcionarios del gobierno norteamericano, cuando aquí aún no se sabía lo que había pasado ni la magnitud del daño ocasionado, los ponen ante el mundo en una flagrante evidencia, que se agrava en la medida en que los esos mismos halcones continúan amenazándonos. Además intentan amedrentar a los organismos internacionales, supuestamente neutrales, encargados de velar por la justicia y los derechos humanos en el mundo entero. Con mayor descaro que nunca, los voceros de Trump se jactan de decir que no se avergüenzan al invocar la anacrónica e injusta doctrina Monroe, según la cual América es para los americanos. Es decir, el continente entero les pertenece.

Esta brutal intentona fracasó por dos razones fundamentales: por el decidido apoyo de las Fuerzas Armadas Bolivarianas y el enorme respaldo popular con el que sigue contando el gobierno de Nicolás Maduro. Si de algo no me cabe dudas, es que hay una sólida base cívico-militar casada con el proyecto revolucionario.

Por: Eleazar Díaz Rangel

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