miércoles, 24 de abril del 2019

Hasta el 2022

11:58 am
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A la autoproclamación “algo le faltaba” y tal carencia lleva buena cantidad de opositores a caer en brazos de la desesperación que es mala consejera.

Es atrevido revestir como “esperanza” un diputado al que sus seguidores llaman “muchacho”… pasando por alto que a la edad de Guaidó, para no mencionar a Bolívar, Sucre y Páez…personajes tan disímiles como Rómulo Betancourt, Marcos Pérez Jiménez, Hugo Chávez, Gadafi o Fidel Castro… hacía tiempo que escribían la historia.

Entonces que me maldigan quienes a nombre de la democracia y la libertad pretenden que uno se autocensure cada vez que los fracasados conductores de la oposición estatista ponen la torta.

Estos jefes y sus gritones seguidores llevan veinte años enfureciéndose ante la realidad, como los simios del zoológico cada vez que sus cuidadores les retiran de la jaula los bananos podridos.

Pero escribiendo lo que falta señalo la evidencia: para sustituir o desplazar del poder un movimiento que se define como socialista… y hacerlo bien… hay que construir antes un movimiento cuyo cemento sea el mercado libre como alternativa al estatismo.

Y tal carencia no se sustituye con lemas vacíos como el “ni un paso atrás” que permitió a oradores (as) chapuceros (as) conseguir aplausos fáciles y hasta curules nacionales… o el reciente “Maduro… CdM” de arraigo fascista.

Tampoco creo que en USA abandonen el uso de “combos” estilo revoluciones de colores como vimos con Carmona y ahora con Guaidó… entonces resulta irrelevante que el Autoproclamado, como lo llaman las televisoras europeas de países donde hipócritamente lo reconocen como lo que no es, regrese o se quede en Bogotá y Miami… pasará a retiro como “última esperanza”… y no estará solo… allí yacen otros.

Pero tampoco debe haber espacio al desánimo por lo que le falta a quienes no van a cambiar… sería pedirle peras al olmo… hasta el Revocatorio del 2022 se puede organizar un movimiento, disciplinadísimo, alrededor de resolver los verdaderos problemas del país sin facilitarle a los amigotes el salto a la riqueza más obscena.

No es imposible… basta cambiar socialismo por capitalismo, mercado o libertarismo.

Por Domingo Alberto Rangel

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