miércoles, 24 de abril del 2019

¿Quiénes son los desertores?

11:50 am
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De los medios de comunicación controlados por el chavismo-madurismo, me puedo esperar cualquier cosa. Pero de los medios independientes, no. Menos aún de medios que he seguido toda mi vida. No salgo de mi asombro de que medios que han sido referencia en la lucha por la democracia, mencionen a los militares que se han separado de las Fuerzas Armadas como “desertores”.

No, señores. Ellos no son desertores. Desertores son los que se han quedado, a sabiendas de que forman parte de un régimen corrupto y genocida. “Desertar”, según el DRAE, significa:

1. Dicho de un soldado: Desamparar, abandonar sus banderas.
2. Abandonar las obligaciones o los ideales.

Aquí las Fuerzas Armadas –aparentemente en su mayoría- han hecho ambas cosas. Últimamente he leído muchas veces que hay quienes les piden “que se pongan del lado correcto de la Historia”. La verdad es que la Historia no tiene lados, ni correctos, ni incorrectos. La Historia es el relato cronológico de los acontecimientos que ocurrieron. Si son buenos o malos, no es deber de los historiadores calificarlos. Pero los protagonistas sí tienen opciones. Pueden escoger el lado de la decencia, de la nobleza, de la hidalguía -términos prácticamente desaparecidos en las fuerzas castrenses venezolanas- o quedarse como desertores, sin comillas, en el extenso significado de la palabra, dentro del grupo de la ignominia.

Pero quienes han abandonado dicho grupo han demostrado gran valor y un quijotismo que sus compañeros, hasta el día que escribo este artículo, lunes 18 de marzo de 2019, no han tenido.

Durante la II Guerra Mundial, en 1943 para más señas, los italianos –que hacían frente con Alemania- depusieron a Mussolini, quien fue arrestado. El nuevo gobierno, formado por el Rey Vittorio Emmanuele III y el Mariscal Pietro Badoglio como primer ministro, pretendieron seguir acompañando a los alemanes mientras secretamente sostenían reuniones con los aliados. La tardanza en firmar el armisticio ocasionó que los alemanes pudieran reforzar sus tropas dentro de Italia. Cuando el rey, su familia y Bargoni, entre otros, cobardemente huyeron hacia los montes Abruzzi, los militares italianos, acompañados de civiles, durante un tiempo fueron eficaces enfrentando a los alemanes, hasta el fiasco de la batalla de Cefalonia, en Grecia, donde la Wehrmacht masacró a 1300 soldados italianos al mando del general Antonio Gandin, quien había decidido enfrentar a los nazis. Luego de ese trágico episodio, a las tropas italianas capturadas por los alemanes se les dio la opción de seguir luchando al lado de ellos. Alrededor de 94,000 italianos aceptaron. Pero los 710,000 restantes no lo hicieron y fueron considerados prisioneros de guerra y trasladados a campos de trabajo forzado en Alemania. Esos 710.000 soldados (el 87% del total de las tropas) –a pesar de haber ido prisioneros- escogieron ponerse del lado de la vida, del altruismo, de la solidaridad. Una actitud encomiable y admirable.

De manera que aquí NADIE les está pidiendo a los militares venezolanos que deserten. Y a los militares que se han ido –ya sea pidiendo la baja o pronunciándose a favor de lo que representa el presidente encargado Juan Guaidó- NADIE los puede (o nadie debería) llamarlos “desertores”. Algún oficial activo debería apersonarse y hacerse cargo de esto, porque en estos momentos la semántica es muy importante.

A nuestros militares sólo se les está exigiendo que cumplan con su deber, como lo hicieron los italianos. Ellos se quitaron de encima a Mussolini y sacaron a los alemanes. Los de aquí tienen que quitarnos de encima a Maduro y sacar a los cubanos. ¿Así, o más claro?… ¿Quiénes son los desertores?

Por: Carolina Jaimes Branger

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