martes, 02 de junio del 2020

¿Qué comen los monaguenses en 2020?

4:15 pm
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De comer carne de primera a pellejo y de jamón de espalda a mortadela, la decadencia en la alimentación del venezolano es algo que no pasa desapercibido en una sociedad en crisis donde la pregunta recurrente es ¿Qué hay para comer hoy?

 

Con una inflación de 9.580,50 % para el 2019 según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV), el poder adquisitivo de los venezolanos ha disminuido hasta ser casi nulo haciendo que hoy, sea imposible comprar un cartón de huevos con sueldo mínimo.

Durante los últimos 10 años apareció una población de “nuevos indigentes” que consiste en personas con empleos, viviendas y familia pero que su situación económica los ha empujado a buscar comida en la basura; una dolarización informal que ayuda a una parte medianamente pudiente de la población venezolana a “sobrellevar” la crisis económica; cada vez más personas depende de los subsidios del Estado y mendigan una caja CLAP; las familias y parejas jóvenes dejaron de comprar comida callejera y beber Coca-cola, bebida obligatoria en la mesa del venezolano hace algunos años. En fin, es mucho a lo que hemos tenido que decirle “Adiós”.

A menos de 2 meses de haber iniciado el 2020 la situación no mejora pese a las políticas del Ejecutivo Nacional y a los intentos de la oposición por “solucionar de la forma más diplomática posible” una crisis económica y social.

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Si bien la situación no es tan crítica como en los años 2012, 2015 y 2017 cuando el hambre era una situación común en Venezuela y cada vez más neveras y despensas se vaciaban sin esperanza de llenarse, en 2020 pese a los “métodos” de los venezolanos de salir adelante como emprender o emigrar el problema común sigue siendo ¿Qué hay para comer hoy?

En Maturín

Según el Observatorio Venezolano de la Salud (OVS) para el 2018 el 80 % de los venezolanos tenía inseguridad alimentaria mientras que el 64 % perdió alrededor de 11 kilos entre 2016 y 2017.

Estos números equivalen a los sectores más vulnerables de la población, en el caso de Maturín esto se evidencia muy bien en la comunidad de Sabana Grande donde más del 50 % de los niños padecen desnutrición.

En su mayoría, estas personas sobreviven con los alimentos provenientes de la caja CLAP, es decir; harina, arroz, pasta y lentejas pero sin proteínas lo que genera deficiencia nutricional y pérdida de peso.

En las zonas más pudientes como Tipuro o La Floresta donde las personas tienen mayor poder adquisitivo hay casos de quienes siguen consumiendo productos Polar, sin embargo prolifera el consumo de queso, huevos y pescado. Por su parte, la carne y el pollo presentan un ligero declive.

Por Elly Hernández 

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