domingo, 31 de mayo del 2020

Ser rico es glorioso

11:39 am
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“La pobreza no es socialismo. Ser rico es glorioso” proclamó Deng Xiaoping poco después de hacerse del poder en el XI Congreso del Partido Comunista de China y a sus palabras siguieron los hechos. Las “Cuatro Modernizaciones”, de la economía, la agricultura, el desarrollo científico y tecnológico y la defensa nacional, en el marco de una agresiva apertura y liberalización, convirtieron a un país rural y pobre en un gigante político y económico.

 

Ocho años atrás, cursando yo un programa de posgrado en Beijing,  hojeando el XII Plan Quinquenal aprobado por la Asamblea Popular Nacional supe con asombro que una de las metas erasacar a 300 millones de chinos de la pobreza. Mi asombro es estupor cuando leo en un informe reciente sobre el XIII Plan cuyo objetivo fue lograr para este 2020 una “sociedad acomodada” –el término que contentaría a mi abuela quien se preciaba de trabajar para familias “acomodadas” es traducción libre- en ocasión de cumplirse 100 años de la fundación del PC Chino, que han convertido a 800 millones de pobres en orgullos integrantes de una pujante clase media que por sus elevados estándares de vida por estos lados seguro que calificaríamos como ricos.

El fin de semana lo pasé en Delta Amacuro y en Tucupita, La Florida, Paloma y Carapal, compartí durante tres días con hombres, mujeres y niños de tierra adentro en un entorno muy distinto al de Brickell y Key Biscayne en el que me moví el anterior. Mi vida transcurre agitadamente en varios planos, bien distintos por cierto, pero confieso que nada más grato que estar con gente sencilla que hace de la humildad una virtud.

En las muchas conversaciones, algunas al pie del fogón donde burbujeaba un sabroso sancocho de huesos o en el intermedio de un dominó, la cotidianidad fue la constante: los muchachos que se han marchado a Trinidad, las pensiones y sueldos que para nada alcanzan, los precios por las nubes, las cajas Clap que no llegan, el agua que escasea y la electricidad que va y viene, los dispensarios sin medicinas,  las largas colas por gasolina y si  bien lo había oído antes varias veces escuché casi con resignación decir: “no hay derecho que este sea el único delta pobre del mundo”.

Que Delta Amacuro sea pobre no lo justifican sus habitantes; que Venezuela lo sea hoy francamente es injustificable e inentendible y no se trata de aburrir con una “retahíla” de cifras y citas que soporten nuestra afirmaciónque somos pobres.

“Hay que ver lo rico que puede ser el delta” afirmó un curtido habitante de Coporito al cual dimos la cola a lo que respondí: “No el delta, Venezuela puede y debe ser rica pero lo importante es que esa riqueza permee para todos o sea –aclaré- que le llegue a todos”.

“No importa el color del gato, lo importante es que cace ratones” argumentó Deng a los críticos del viraje que imprimió a la China post Mao. Nadie me saca de la cabeza que más allá del color millones de venezolanos lo que desean es una existencia mejor, “acomodada” ¿estará bien?  Ojala que aquellos que disputan por el poder lo tengan claro y hacia allá nos conduzcan, “prontico” si fuese posible.

Por Luis Eduardo Martínez Hidalgo 

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