viernes, 24 de enero del 2020

Un paso al frente 43: cristianismo frente al Socialismo I

5:28 pm
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Las reflexiones que se nos ofrecen en este espacio son desde el punto de vista de la Doctrina Social de la Iglesia, atendiendo a los diferentes pontificados, haciendo algunas consideraciones, sin pretender agotar los temas, ya que por cuestión de espacio es imposible. Hoy nos ocupa es el sistema socialista de ascendencia marxista y, por tanto, ateo, antes de entrar en el tema del “Socialismo del siglo XXI”. Los máximos jerarcas de la Iglesia, entre ellos Papa Pío IX, León XIII, Pio XI, Pío XII, Juan XXIII y Pablo VI, hicieron condenas enérgicas y radicales y otras un tanto leves contra el sistema socialista, progresivamente distinguiéndolo del comunismo ateo y condenando su adhesión a ambos. Dentro de los juicios críticos que se le hicieron, recordamos, el llamarlo indigno, contrario, además, al derecho natural que lleva a la subversión integral del orden de las realidades humanas. Así mismo, altera la naturaleza del matrimonio, de la familia, y de la educación de los hijos, entre otros males que en consecuencia la iglesia condena, advirtiendo a su vez cualquier tipo de colaboración con el sistema socialista. Aunque la Iglesia reconoce que ha habido dentro del mismo socialismo un proceso de “evolución” teóricamente hablando, en la actualidad los fundamentos inmanentistas, (enseñando que la sociedad humana ha sido instituida exclusivamente para el bien terreno), anticristianos (por pretender prescindir de Dios para la plenitud del hombre) y contradictorios a los fines de la naturaleza humana siguen siendo sus elementos constitutivos de siempre.

De tal manera que Juan XXIII en su encíclica Mater et Magistra, N° 32, declaró firmemente: “Los católicos no pueden aprobar en modo alguno la doctrina del socialismo moderno. En primer lugar, porque la concepción socialista del mundo limita la vida social del hombre dentro del marco temporal, y considera, por tanto, como supremo objetivo de la sociedad civil el bienestar puramente material y, en segundo término, porque, al proponer como meta exclusiva de la organización social de la convivencia humana la producción de bienes materiales, limita extraordinariamente la libertad, olvidando la genuina noción de la autoridad social”. Igualmente llama la atención a estar vigilante frente a los sistemas ideológicos totalitaristas, absolutistas e inmanentistas, que van surgiendo por ser contrarios a la revelación cristiana y a la naturaleza humana. “Nadie puede ser a la vez buen cristiano y verdadero socialista”. Pío XI. Continuará.

Por: Pbro. Manuel Sifontes

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