miércoles, 01 de abril del 2020

Vladimir Gessen: Maduro, lo que es igual no es trampa

5:00 pm
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El oficialismo debería aceptar el gobierno de Juan Guaidó. Al fin y al cabo, fueron los chavistas quienes inventaron las estructuras y los gobiernos paralelos… Al oficialismo siempre les gustó el “paralelismo”… Bueno, al final ellos son el estado paralelo… no el legítimo. Solo falta por ver si la Fuerza Armada Nacional se suma al “paralelismo” y desaparece junto a esta estrategia, o si se coloca al lado del nuevo gobierno que se está constituyendo. Esta es la historia…

Cuando a Chávez le molestaba la autonomía universitaria, creó las universidades chavistas “paralelas”. Si quería sustituir un ministerio constituía una “misión”. Incluso, Chávez, a quien la Guardia Nacional no era de su agrado, y desconfiaba del ejército, la armada y la aviación, inventó la “milicia” y los “colectivos”, como fuerzas armadas “paralelas”. Si algún municipio no era chavista, hallaron la fórmula de las “comunas”. La vez que los venezolanos negaron con su voto, la constitución “cubana” que propuso Hugo Chávez, entró en cólera, dijo que la oposición había tenido una “victoria de mierda”, y se burló de la decisión del pueblo decretando leyes “cubanas” para reprimir la libertad de expresión y de protestas. En el mismo momento que Capriles gana la gobernación de Miranda, el gobierno chavista nombra un “protector” para ese estado. Igual fue cuando Ledezma se convierte en el alcalde metropolitano de Caracas. Se constituyó otra autoridad para la ciudad capital. De esta manera desconocían la votación de la mayoría. Y no se quedaban allí, sino que el gobierno confiscaba los recursos que le correspondían a las gobernaciones y alcaldías y se lo asignaban a las autoridades fraudulentas que no contempla la Constitución Nacional. Al llegar de manera forzada a la presidencia, Nicolás Maduro siguió el camino de los “paralelos”. Los venezolanos le dieron una suprema mayoría a la representación de la oposición en las elecciones legislativas, a tal punto que pasan a controlar la Asamblea Nacional. Entonces, nombran magistrados chavistas a la carrera y los colocan en la sala constitucional, para poder seguir creando entidades y autoridades paralelas. Lo primero, fue desconocer o mas bien “desacatar” a la Asamblea Nacional. Luego, como era de esperarse, crearon una segunda asamblea, la constituyente. Habría que agregar, al fiscal “paralelo” y al “protector” Bernal, del estado Táchira, porque allí ganó la gobernación Acción Democrática, entre otras entidades y autoridades “paralelas”. En el oficialismo todo lo designado “paralelo” fue para rechazar la voluntad popular. Ha sido una estrategia perversa que entra en conflicto con lo pautado en la Carta Magna. La oposición venezolana aprendió que tenía que hacer la misma estrategia para devolverle el poder a los votantes e hizo lo mismo. Así, la Asamblea nacional desconoció la decisión del gobierno de haber nombrado a los magistrados chavistas, y nombró al Tribunal Supremo de Justicia como lo señala la Constitución. Igualmente, se negó a asistir a elecciones promovidas por un Consejo Nacional Electoral no nombrado por la Asamblea Nacional.
Llegado el momento, la Asamblea Nacional nombra presidente del Congreso a Juan Guaidó y de inmediato, de acuerdo con la Constitución, asume la presidencia interina de Venezuela. Presidencia que reconocen más de medio centenar de los países importantes del Mundo y de la América Latina. Acto seguido, el presidente Guaidó a su vez nombra embajadores y distintas autoridades.

Ahora, Nicolás Maduro tiene que tomar su propia medicina

La cabeza del oficialismo se encuentra en jaque mate cuando le han aplicado sus propios métodos. La diferencia es que la misma estrategia aplicada por el oficialismo para engañar o no someterse a la voz del pueblo, a la larga iba a ser desechada por los ciudadanos. Mientras que esta misma estrategia aplicada por la oposición está siendo acatada por una mayoría abrumadora porque le devuelve al pueblo el protagonismo.

Lo que es igual no es trampa

Maduro tiene su Asamblea “paralela”, su tribunal nombrado a dedo, sus “protectores” en algunos estados, su sistema electoral “paralelo”, sus fuerzas violentas armadas “paralelas”, su moneda “paralela” como es el petro, su diplomacia en cada vez menos países y organismos multilaterales, y nadie puede dimensionar el tamaño de la economía “paralela” que maneja sin control de la Asamblea Nacional. Todos estos “paralelismos” van perdiendo fuerza cada día que pasa.
En el ínterin, la mayoría de los venezolanos tienen un presidente encargado, en Juan Guaidó, una Asamblea Nacional legítima, un Tribunal Supremo de Justicia, Fiscal, Procurador, embajadores con una diplomacia activa en más de 50 países, y representante ante el Fondo Monetario Internacional, entre otras autoridades y entidades. Pero lo más importante, acorde a los últimos sondeos de opinión, es que una absoluta mayoría de por lo menos 79% de los venezolanos, y la inmensa mayoría de las naciones de Europa, América y de buena parte del Mundo, respaldan el nuevo Estado democrático que está naciendo, con su poder ejecutivo, legislativo y judicial.
Al oficialismo siempre les gustó el “paralelismo”… Bueno, al final ellos son el estado paralelo… no el legítimo.
Solo falta por ver si la Fuerza Armada Nacional se suma al “paralelismo” y desaparece junto a esta estrategia, o si se coloca al lado del nuevo gobierno que se está constituyendo. // Especial

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